Alixon Navarro Muñoz

20 feb 2012

Mi primer cuento

Olmo y la semilla de Girasol

Escribo la historia de un árbol plantado en  medio del valle, era uno especial, era un frondoso olmo que se creía arbusto. Lo conocí mas bien  hace poco, cuando apenas era una espora o una semilla en potencia de girasol.
Recuerdo que era una mañana de primavera, abrazada a primera hora por los incipientes  rayos del sol que poco a poco se asomaban al horizonte.
El frondoso olmo poco hablaba, permanecía callado, excepto cuando el viento soplaba algunas de sus ramas, a las que poco a poco se le iban asomando las bellas hojas verdes pálidas, entonces murmuraba entre labios las sensaciones que este le provocaba.
Olmo como le llamo y como siempre le he llamado, tuvo un gran problema: su extremada timidez, una timidez que bien podría confundirse con rudeza y arrogancia, pero en síntesis era eso, timidez; una timidez que le impedía mirarse con seguridad y mucho menos ver  lo que estaba a su alrededor.
Yo que era mucho mas pequeña que él, siempre me pregunté que podía hacer por él. De pronto nada, por que tampoco me atrevía siquiera a mirarlo, su sola presencia me estremecía no por miedo sino por respeto. Solo con verlo sabía que era un grande entre los grandes, sabía que el se escondía  en su timidez, como una tortuga entre su caparazón al menor ruido o estimulo, por mas leve que fuera. Ese era él, un olmo que se creía arbusto.
En los finales de la primavera cuando el viento se hace mas leve y sus corrientes  me permitían casi decidir  a donde subir, bajar, introducirme o sumergirme, lo hacía de hecho con frecuencia por que me gustaba aquella sensación de libertad, dominio y calidez al mismo tiempo que me hacían sentir única, como adolescente aunque ya no lo era; casi era una madura semilla lista para fecundar y germinar, solo que no había decidido donde, hasta que conocí a Olmo.
En una de esas oleadas de brisa 'surfeaba' a lo largo del inmenso prado verde en cuyo centro se destacaba el robusto árbol. Mi altivez no me permitía considerar la posibilidad de hacer algo por él, hasta que el viento me jugó una pasada y cesó su mecer, y sin mediar palabra me dejó caer sobre el olmo, fue tal  el estrepitazo, que daba tumbos entre una y otra, hasta que quedé turuleta, atrapada y estropeada en medio de sus dos ramas mas fuertes. Posición privilegiada en la que caí, solo que en ese momento no lo pensaba de esa manera. La ira y el desconcierto de haber caído de tal forma me tenían al borde de un ataque de nervios.
Vaya sorpresa cuando entre ‘sus brazos’ si así se le pueden llamar, quedé. Y digo sorpresa por que Olmo jamás se había inmutado por nada, ni mucho menos por el viento, y ni mas faltaba por alguien tan pequeña como yo. Pero fue así. Bajó su mirada profunda, tranquila  y segura con cierta suspicacia para ver que era los que entre ‘sus brazos’ tenía. Era yo, que en medio de mi furia, palidecí y enmudecí al ver  la imagen más bella  e inolvidable.
Cruzamos fijamente el pensamiento a través de los sentidos y tanto el como yo establecimos una conexión tan fuerte como si me acabara de encontrar a mi otra mitad para ser completa, o como si el hubiese hallado su alma gemela para sentirse completo. Fue tal ese mágico momento que mi pensamiento mordisqueó un pedacito de su corazón  y sentí que definitivamente no le era tan indiferente.
Desde ese día todo cambió, su timidez poco a poco resquebrajó el cristal, rompió en pequeños, cortos, precisos, puntuales y cada vez más frecuentes diálogos, saludos y asentimientos de su cabeza.  A mi no me importaba mucho por que era pleno verano y yo estaba casi lista para germinar, solo necesitaba  un poco de suave  viento para mecerme hasta el suelo y fundirme en las entrañas de  mi madre tierra y ser verdaderamente yo. Digo que no me importaba mucho, talvez porque no quería aferrarme tanto.
Lo curioso es que casi no brisaba y el calor en la parte superior me hacía daño, me deshidrataba, mi tiempo se acababa. En el fondo  presentía equivocadamente que si me alejaba de Olmo talvez sufriría o perdería su atención, pero suponía que él podía entenderlo.
Así que puse a prueba esta conexión, diciéndole que por favor me ayudara a bajar, que no sería por mucho tiempo el que estaríamos distanciados. Aunque en el fondo si lo sabía, pues mi crecer implicaba mi metamorfosis vegetal, mi transformación natural y por ende mi crecimiento.
Me sorprendió su actitud. Creí que con un soplo de su aliento bajaría al suelo, pero mas que eso, lo que hizo fue generar una extraña vibración entre sus ramas, que sin mas contemplación me mandaron derecho al suelo, como si hubiese sido expulsada.
Olmo sencillamente se estremeció y cerró sus  sentidos a los míos, se desprendió de mí. Sentí morir, aunque al tiempo sabía que tenía que renacer en otra vida transformada, tenía que madurar, nueva y reluciente, para el?... no lo sabía.
Pasó el otoño, el invierno y la primavera siguientes. Yo crecía inexplicablemente rápido, con tallo grueso y un botón único para ser la flor que iluminaría el valle.
En la mitad de ese verano, se acercaban mis días de abrir mi valioso color y aroma de miel que atraería miles de abejas y pájaros.
Ni me lo imaginaba, pero Olmo estaba mas que pendiente. Es mas, nunca se alejó, ni me ignoró. El sólo pausó su reloj biológico para esperarme, para verme ser.
Así fue el día  que abrí por primera vez mis pétalos, Olmo ya estaba listo para mi y yo para él; en sus raíces, en donde me tumbó intencionalmente, crecí sin darme cuenta que estaba  mas cerca de él y que mis propias raíces entrelazaban las suyas. 
Allí comprendí que la conexión no solo era en los sentidos, sino que estábamos unidos por la vida misma, por la savia  que alimentaba los lazos de un amor, certero que venció la timidez y que paciente me enseñó también que lo menos esperado, es quizás lo anhelado.
Abrí mis amarillos pétalos, uno a uno con la vista al sol esperando ser tocada por el astro mayor para recibir su primera energía. Olmo no podía estar mas plácido, su insignificante semilla aquella inquieta, voladora  que dejaba pasar  muchas cosas de la vida  por alto, ahora era una maravillosa flor admirada y fuerte cuya presencia  junto a la de él,  dominaban el valle ‘siempre verde’ de ese país lejano.
Alis.
PD: Aun no se para que publico esta escrito, talvez para uno juvenil, uno infantil o uno con mucha imaginación. Lo cierto es que escribí esto como parte de una de mis tantas pasiones, luego de la música, la poesía y una buena bebida.
Recibo sus comentarios y criticas constructivas en este medio o a través de mi facebook.

11 ago 2011

Le dicen la computadora humana

 El ‘Don’ de números
Jaime García Serrano, catalogado  en 1989 por la Uniautónoma de México como la computadora humana, es poseedor de un don único en el mundo, realizar todo tipo de cálculos matemáticos, logarítmicos, trigonométricos básicos y avanzados mucho mas rápido que cualquier equipo electrónico y consciente de ello agradece a Dios por habérselo dado.  El calificativo de don, le va muy bien por ser un hombre sencillo, caballeroso, elocuente y gran sentido del humor. El si  es, un ‘don’ de números.

Por: mi.
Para: el periodico donde trabajo.

A simple vista Jaime García Serrano es un hombre común y corriente que oculta en su cerebro  la mente más prodigiosa que ningún ser humano quizás tenga, posee don maravilloso con el que se ha posicionado a nivel mundial; conversar con el, aterriza a cualquiera, porque la imagen del ‘cuadriculado’ profesor matemático, casi loco y con gafas de lente de fondo de botella que muchos llevamos en la mente, se desdibuja al ver a este malagueño de nacimiento, cuyo don y talento natural lo ha llevado a ser admirado por los mas grandes de las ciencias exactas en el mundo.
El profesor  García Serrano  es casado con Marlene García y tiene 54 años de edad, estudió en la escuela Antonio Nariño y luego pasó al instituto técnico superior de Málaga de donde egreso como tornero mecánico, posteriormente se dedicaría, como el dice, a lo suyo. Ha publicado 8 libros y se ha dedicado a estudiar y trabajar en estrategias diferentes a las tradicionales, para la aplicación y conocimiento de las matemáticas.

La pasión por las matemáticas
El ábaco, ese arcaico  elemento, que muchas veces es colocado de adorno en los tableros para niños o en los coches de los bebes como medio subutilizado de entretenimiento,  es sencillamente la primera computadora de la humanidad y también el primer instrumento  que aprendió a manejar  y donde realiza todo tipo de operaciones.
“A mi me enseñaron a trabajar el ábaco, y a practicar con el, operaciones simples luego otras  mas complicadas como raíz cuadrada, logaritmos u operaciones trigonométricas, pero eso lo hice mas adelante, con el tiempo”.
En su criterio la utilización del ábaco ayuda a un mejor desarrollo de la lógica, retentiva razonamiento, diferente a lo que se ve hoy, pues los jóvenes se limitan a oprimir teclas y más bien poco razonamiento. Es tal su amor y pasión por las matemáticas que le inquieta recibir todo tipo de  inquietudes desde las mismas aulas de clase, a ellos les da consejos para  hacer de las matemáticas y otras materias, asignatura con gusto.
“Yo creo que se debe ir despacio a través de jueguitos o trucos matemáticos; los niños ven en el juego una forma de enseñanza, si les toca pensar hasta ahí dan y pare de contar, es mas lo ven de una forma aburrida. A eso le sumo la internet, las computadoras, los juegos, que así como hacen pasivos ciertos proceso de pensamiento  y de escritura donde  reemplazan las palabras y la ortografía por los códigos propios del chateo, también motivan e incentivan la creatividad, la capacidad comunicativa, eso es preciso reconocerlo”.
 
La computadora humana
Con jocosidad lo asume. Titulado así por los periodistas, ya que en 1989 en la universidad autónoma de México fue bautizado  gracias a su agilidad mental. Al principio le costaba aceptarlo y adaptarse a este calificativo pero ya es normal.
“De mis logros puedo resaltar en Japón en la universidad de Takuschow,  cuando superé a las computadoras de allá, vencí, tras una competencia, a más de cien matemáticos japoneses;  tengo 6 record guinness y en el  año 2000 fui nombrado como el calculista del siglo hazaña que para mi  tiene un gran significado; el salón de actos la casa de la cultura en Málaga tiene mi nombre; pero de todos, mis 2 hijos un economista y un pediatra, son mi mayor logro”.
Muchos pueden preguntarse y hasta por lógica intuir la pregunta porque no estudió alguna ingeniería, debido a su gran talento y destreza, pero ante ello responde con mucha seguridad y un gestó sensato en su rostro: “porque ingenieros hay millones; prefiero hacer lo mío, que no es normal y sembrar discípulos en todo el mundo”.

De la madre patria a la UCC
“La sociedad aquí en Colombia es mas humana, mientras en  Europa es mas fría; me quedo con la sazón de la sopa de maíz con arvejas que me hacía mi mama en Málaga, un cabrito o una pepitoria de García Rovira,  a lo que he comido en España, aunque sean los mejores platos y mariscos, siempre extraño la sazón de mi tierra. Pero las vías, el metro, los medios de transporte, allá son eficientes y organizados”.
A pesar del tiempo vivido en Brunnete, que es como que Floridablanca es para Bucaramanga, parte del área metropolitana de Madrid, no se le ha pegado el acento, según el profesor García Serrano eso va en cada cual y continua con el típico acento santandereano ‘rovirense’.
“Es obvio que vine a darle una vuelta a mi familia, pero aprovecho para dictar  unas conferencias en la universidad cooperativa de Colombia los días 3, 4, 5 y 6  agosto en las enseñaré mis  estrategias mediante talleres a quienes no les gustan las matemáticas, las  aprendan jugando”.
Para Jaime García es mucho mas que dejar un legado en su propia tierra, lo suyo es enseñarle a todo público desde los niños, estudiantes,  adultos,  hasta ingenieros, métodos para el dominio de las tablas de multiplicar no de 1 a 10, sino hasta el 100; todo tipos para sumas restas, multiplicaciones y divisiones, calcular una raíz o un logaritmo con su propio sistema y dejar el mensaje que cualquier persona lo puede hacer.

Entre el método y el ‘Don’
“Un don? Si es un don que Dios me dio y lo he cultivado y lo he trabajado; pero también creo que es mi tenacidad, siempre  con la consigna de seguir adelante, no dejarme vencer, y mis  metas propuestas las cumplo. Yo creo que todos podemos tener dones pero no lo sabemos aprovechar”.
Para el, se trata de una combinación de concentración, memoria, rapidez de calculo mental, tiene algoritmos en su cerebro, algunos catedráticos universitarios se preguntan si es cuestión de formula o método, lo cierto es que cuestionan  la rapidez de sus cálculos; en sus propias palabras es una combinación de muchas cosas’ y en palabras periodísticas, es el ‘don’ de los números.

1 may 2011

CUANDO NO SE TIENE NADA QUE HACER

Sigo en la labor de escribir, de todo y sobre todo... y ahora como variar me incluye como protagonista de esta, si se puede decir, anécdota.

Descubrí hace poco que cuando no se tiene nada de que hacer, muchas cosas terminan haciéndose... positivas, pero una que otra que dan escalofríos.


Hace algo mas de un mes largo que estoy sin trabajo, luego de una desagradable experiencia con quienes creí que eran mis paisanos y amigos, claro está, sin obviar el sentido de jerarquía organizacional que había pero lo sucedido me dejó 'plop', y a eso no le doy importancia porque las cosas negativas no tienen porque fortalecerse, es mejor hacer retrospectiva y aprender de lo sucedido.


En este tiempo que inicié mi larga travesía, porque lo puedo catalogar como un viaje, y empaque para este viaje una maleta llena de ansiedad, temores, desconfianza de todo y todos y dejé de fuera lo mas importante: la fé, la perseverancia y la capacidad de visualizar.


Desde luego que no me había dado cuenta hasta cuando fueron pasando los días y no salían alternativas laborales; de mi se apoderaba la angustia, una cierta mala energía, que incluso se somatizó en mi cuerpo y me tuvo en cama algunos días; en fin como si se tratara de un velo gris, la vista se me nubló y no veía luz alguna. Mejor dicho caos total, en la inmunda !!!



Pero creo firmemente que existen personas que siempre están ahí para tenderle una mano a uno, a sabiendas o no de la situación personal, creo que Dios las envía para un vaya aterrizando y colocando los pies en la tierra y confíe que la solución vendrá. Me dí cuenta que no estaba sola, que nunca he estado sola.


Así ha sido, muchas de mis cargas se han ido reduciendo y no se de donde pero siempre hay opciones al diario sobrevivir, por mas duro que parezca siempre las hay. Entonces en este tiempo he podido darle un nuevo sentido a mis relación con Dios, no pretendo que lo escrito sea religioso, solo que me maravillo por lo que me ha sucedido.


Me detuve en el viaje por un momento, abrí la maleta y saque lo que no valía la pena. Metí en la maleta, cosas sencillas pero muy valiosas:  un dosis de mega-fé.


Cuando no se tiene nada que hacer, sencillamente la clave es confiar, esperar, leer mucho, persistir, hablar llorar y desahogarse; orar con el corazón en la mano; apoyarse en los demás, escuchar, dejarse ayudar, reinventarse, no dejar de soñar y visualizar lo que queremos.


La mente humana y la palabra tienen tanta fuerza y poder, que son capaces de materializar aquello que se ha pensado y se ha dicho, por eso siempre hay que declarar las cosas en positivo.


Estar sin trabajo no es un pecado, ni nada que se le parezca así que cuando se crea que no se tiene nada que hacer, jajaja, pellizcate!!!  ya que estas equivocado; hay mucho por hacer teniendo presente que todo sucede por algo y quien quita que sea para entrar en la etapa de los 're': re-organizarse, re-encontrarse, re-vivir y todos los demás que se consideren posibles.


PD: Ahhh...! sobre la cosas que dan escalofríos talvés algún día lo hable porque  fue parte de mi 're', donde el agua bendita, las rodillas en el suelo y la luz me limpiaron.