Barrancabermeja: ciudad ‘sui-generis de Santander
“Las caras lindas de mi gente negra, son un desfile de
velas en flor”, así dice un pedacito de la canción del sonero mayor Ismael
Rivera y así son las caras lindas de la gente que habita en Barrancabermeja
fruto de la migración, del auge petrolero, del vientre de los primeros bogas y
de toda una confluencia étnica, cultural y social que encontró en esta tierra
rojiza asiento, hogar y futuro.
Evoque esta canción del ‘Sonero Mayor’ porque me pareció acorde para el
inicio de este relato en el que nuevamente los quiero llevar a un recorrido por
Barrancabermeja. Pero este viaje a través del escrito y de las letras tiene
otro tinte, otro punto de vista pues
quiero que vean la otra cara de la ciudad, precisamente la cara negra.
Digo la cara negra no en forma despectiva, señalo la expresión con el valor
que merece, ya que antes de ser cultura de la tea o cultura del petróleo, todos
los pueblos cercanos al rio de la Magdalena, Yuma, Arlí o Guacayo, como principal
arteria fluvial y cómplice, unieron su cultura
caribe con la del interior del
país.
Las caras lindas a la que me refiero, esas caras negras, se asentaron
a partir del inicio de la navegabilidad por el rio Magdalena, dado que
ningún blanco en su momento remaba ni mucho menos hacían trabajos ‘pesados’,
todo lo que se movilizó ya fuera carga, mercancías o personas, fue posible a
través de canoas conducidas por negros y de aquí surge el termino de bogas,
para denominar a los grupos de negros que navegaban esas canoas.
Cuando cite la complicidad del río, me refiero a que la naciente ciudad fue
abierta a aceptar la mezcla de razas, tanto así que en la década del 20 y del
30 en adelante llegaron comunidades negras de Antioquia y de la región sabanera
en su mayoría, pero también comunidades de San Vicente de Chucurí, Lebrija y
Zapatoca.
En datos actuales según el último
censo adelantado por la asociación de afrodescendientes de Barrancabermeja y
del Magdalena Medio - Afrobam, hay cerca
de 32 mil afrodescedientes en el Puerto
Petrolero. Lo que quiere decir que las negritudes en barranca se negaron a
perderse en la memoria histórica y se
conjugaron haciendo alianzas estratégicas con la cultura indígena diezmada,
dejando como legado la identidad cultural plasmada en los bailes cantaos de los
cuales ya hicimos referencia en una oportunidad anterior.
Cuestión de color y sabor en la sangre
Otra canción de los hermanos Lebrón diría, sin negro no hay guaguancó y es
que es cierto ellos como dirían algunos, tienen lo suyo. En el proceso de la
explotación del petróleo se hizo posible la migración de colonias y por ende una serie de intercambios
culturales, que hicieron de su saber popular algo más amplio, por eso es que
los bailes cantaos, son por excelencia
las expresiones danzarías y rítmicas del lenguaje de la afrodescendencia que se
permea en cada uno de los pueblos asentados
en el Yuma.
Donde hay un negro hay sabrosura. La gente los percibe como ‘pinchaos’ o
creídos, pero para ellos es sinónimo de
ser participativo, espontáneo, teniendo en cuenta que hay cosas que los hacen
únicos aparte de su contextura física, tono muscular, textura de piel, cabello,
labios entre otros: su caminar que parece un bailar; tienen cadencia y ‘tumbao’,
como lo decía ‘La Guarachera de Cuba’, Celia Cruz. Ese sabor va en la sangre.
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| Silvio Daza Rosales - Docente e investigador |
Únicos en su raza, su idiosincrasia y su estilo, para ellos representa una
ofensa decirles blancos, porque no lo son y decirles ‘morenos’, es más bien un
invento moderno. Tu eres blanco, negro o amarillo, lo demás son mezclas
interraciales, la raza como tal es una sola y la palabra negro es el término
exacto para nombrarlos, con una connotación positiva que ofensiva.
¿Barranqueños o barramejos?
Un amigo muy querido, presidente de los que defiende la liga de
consumidores en Barrancabermeja, el periodista Luis Emiro Tarazona Sanabria
dice que hace varios meses había muerto el que se inventó todo eso de
barramejo, fue el maestro Arnulfo López Ortiz quien decía que el termino
barranqueño, le hería el oído.
En mi consulta sobre el gentilicio de los de mi tierra, el docente e
investigador Silvio Daza Rosales agregó que para el maestro López Ortiz éramos
barramejos por la explicatividad que tienen las tierras bermejas y por la no
confusión con el término barraquero de Barrancas – en la Guajira; así mismo comentaba
que si se hacía una encuesta, la mayoría responde que son barranqueños. Emiro Sanabria jocosamente acotaba, que ellos
al pronunciar la palabra barramejo se
sienten como gay.
Son muchos las versiones y puntos de vista, unos dicen que es mejor
barranqueño porque eso de barramejo suena como a pendejo; otros sostienen que
es mejor barranqueño, porque si se habla de los costeños, los bogotanos, los
caleños, “Hombe, ¡barranqueño!”.
Aunque sea una discusión de nunca parar, Daza Rosales agrega que la
discusión no está ahí, “ni siquiera es
discusión, sino que está en cómo la
persona se sienta”.
En conclusión la lección de utilizar barranqueño o barramejo queda al libre
albedrío, sin temor a equivocarse en ninguna, porque ambas son aceptadas por la Real
Academia de la Lengua Española y comparto eso de que es cómo te sientas, te identifique
y te llene.
En la ciudad corazón de Colombia, se
entiende la multiculturalidad y la interdisciplinaridad de los aspectos
diferenciales de las culturas. Aquí si uno le pregunta a alguien que vive en Barranca pero que de
nacimiento es de Bolívar, Tolima o Antioquia, ¿dónde quieren que sea su capital? Sin
vacilar responden Barrancabermeja; porque aquí les resuelven sus problemas y se
encuentran con su gente, tal como lo explicó Silvio Daza quien es cartagenero
de nacimiento pero se siente barranqueño
caribe desde hace más de 2 décadas. Aquí
cabe una frase de otro buen amigo periodista, Pedro Severiche dice que ‘quién
llega aquí se queda y el que es de aquí no se quiere ir’.
Lo sui generis de este municipio tiene su raíz en la misma historia cuando
los Yareguíes, hacían rituales y danzas que se colaron en el sustrato del Arlí y poco a poco con el resto de colonias y
pobladores generaron una identidad única de río que enriqueció lo que somos:
alegres a pesar de la violencia vivida por mucho tiempo.
Total, cada colonia que llegó a Barranca trajo su cultura, la música
pelayera es un ejemplo de ello y de allí que se baile el fandango, el porro
palitiao, el porro tapao y la puya con tanto arraigo, como diría el maestro
Silvio Doria Fernández director de la Banda 26 de abril, se bailen con la bozá.
Para que lo entiendan, la bozá viene del término bozal, para significar
amarre, que para el caso es la sabrosura
en los bailarines, quienes le ponen la
cadencia en el movimiento de cadera y todo ese enamoramiento entre dos personas que están bailando un porro.
¿Qué hace diferente esta tierra? la riqueza del agua y petróleo puede ser, pero creo que es más la calidez y generosidad de
su gente, su idiosincrasia, su capacidad de sobreponerse y su creatividad. Los
barranqueños no se creen país aparte, solo tienen una característica especial:
el hecho de ser río y sin olvidar en que territorio están cantan con orgullo el
himno santandereano, el himno barranqueño y desde luego el himno nacional.
Mira tambien en: http://www.elfrente.com.co/index.php/panorama/barrancabermeja/item/14204-barrancabermeja-ciudad-%E2%80%98sui-generis-de-santander

