Alixon Navarro Muñoz

13 ene 2013

En el color de la piel, en la cultura y hasta en el gentilicio


Barrancabermeja: ciudad ‘sui-generis  de Santander
“Las caras lindas de mi gente negra, son un desfile de velas en flor”, así dice un pedacito de la canción del sonero mayor Ismael Rivera y así son las caras lindas de la gente que habita en Barrancabermeja fruto de la migración, del auge petrolero, del vientre de los primeros bogas y de toda una confluencia étnica, cultural y social que encontró en esta tierra rojiza asiento, hogar y futuro.
Evoque esta canción del ‘Sonero Mayor’ porque me pareció acorde para el inicio de este relato en el que nuevamente los quiero llevar a un recorrido por Barrancabermeja. Pero este viaje a través del escrito y de las letras tiene otro tinte, otro punto de vista  pues quiero que vean la otra cara de la ciudad, precisamente la cara negra.
Digo la cara negra no en forma despectiva, señalo la expresión con el valor que merece, ya que antes de ser cultura de la tea o cultura del petróleo, todos los pueblos cercanos al rio de la Magdalena, Yuma, Arlí o Guacayo, como principal arteria fluvial y cómplice, unieron su cultura  caribe con la del interior del país.
Las caras lindas a la que me refiero, esas caras negras,  se asentaron  a partir del inicio de la navegabilidad por el rio Magdalena, dado que ningún blanco en su momento remaba ni mucho menos hacían trabajos ‘pesados’, todo lo que se movilizó ya fuera carga, mercancías o personas, fue posible a través de canoas conducidas por negros y de aquí surge el termino de bogas, para denominar a los grupos de negros que navegaban esas canoas.


Cuando cite la complicidad del río, me refiero a que la naciente ciudad fue abierta a aceptar la mezcla de razas, tanto así que en la década del 20 y del 30 en adelante llegaron comunidades negras de Antioquia y de la región sabanera en su mayoría, pero también comunidades de San Vicente de Chucurí, Lebrija y Zapatoca. 
En datos actuales  según el último censo adelantado por la asociación de afrodescendientes de Barrancabermeja y del Magdalena Medio -  Afrobam, hay cerca de 32 mil afrodescedientes  en el Puerto Petrolero. Lo que quiere decir que las negritudes en barranca se negaron a perderse  en la memoria histórica y se conjugaron haciendo alianzas estratégicas con la cultura indígena diezmada, dejando como legado la identidad cultural plasmada en los bailes cantaos de los cuales ya hicimos referencia en una oportunidad anterior.
Cuestión de color y sabor en la sangre
Otra canción de los hermanos Lebrón diría, sin negro no hay guaguancó y es que es cierto ellos como dirían algunos, tienen lo suyo. En el proceso de la explotación del petróleo se hizo posible la  migración de colonias y por ende una serie de intercambios culturales, que hicieron de su saber popular algo más amplio, por eso es que los bailes cantaos, son  por excelencia las expresiones danzarías y rítmicas del lenguaje de la afrodescendencia que se permea en cada uno de los pueblos asentados  en el Yuma.
Donde hay un negro hay sabrosura. La gente los percibe como ‘pinchaos’ o creídos, pero para ellos  es sinónimo de ser participativo, espontáneo, teniendo en cuenta que hay cosas que los hacen únicos aparte de su contextura física, tono muscular, textura de piel, cabello, labios entre otros: su caminar que parece un bailar; tienen cadencia y ‘tumbao’, como lo decía ‘La Guarachera de Cuba’, Celia Cruz. Ese sabor va en la sangre.
Silvio Daza Rosales - Docente e investigador
Únicos en su raza, su idiosincrasia y su estilo, para ellos representa una ofensa decirles blancos, porque no lo son y decirles ‘morenos’, es más bien un invento moderno. Tu eres blanco, negro o amarillo, lo demás son mezclas interraciales, la raza como tal es una sola y la palabra negro es el término exacto para nombrarlos, con una connotación positiva que ofensiva.
¿Barranqueños o barramejos?
Un amigo muy querido, presidente de los que defiende la liga de consumidores en Barrancabermeja, el periodista Luis Emiro Tarazona Sanabria dice que hace varios meses había muerto el que se inventó todo eso de barramejo, fue el maestro Arnulfo López Ortiz quien decía que el termino barranqueño, le hería el oído. 
En mi consulta sobre el gentilicio de los de mi tierra, el docente e investigador Silvio Daza Rosales agregó que para el maestro López Ortiz éramos barramejos por la explicatividad que tienen las tierras bermejas y por la no confusión con el término barraquero de Barrancas – en la Guajira; así mismo comentaba que si se hacía una encuesta, la mayoría responde que son barranqueños.  Emiro Sanabria jocosamente acotaba, que ellos  al pronunciar la palabra barramejo se sienten como gay.
Son muchos las versiones y puntos de vista, unos dicen que es mejor barranqueño porque eso de barramejo suena como a pendejo; otros sostienen que es mejor barranqueño, porque si se habla de los costeños, los bogotanos, los caleños, “Hombe, ¡barranqueño!”.
Aunque sea una discusión de nunca parar, Daza Rosales agrega que la discusión no está ahí, “ni siquiera es discusión, sino que está en cómo la persona se sienta”.
En conclusión la lección de utilizar barranqueño o barramejo queda al libre albedrío, sin temor a equivocarse en ninguna,  porque ambas son aceptadas por la Real Academia de la Lengua Española y comparto  eso de que es cómo te sientas, te identifique y te llene.


Ciudad ‘sui-generis’.
En la ciudad corazón de Colombia,  se entiende la multiculturalidad y la interdisciplinaridad de los aspectos diferenciales de las culturas. Aquí si uno le pregunta a alguien  que vive en Barranca  pero que  de  nacimiento es de Bolívar, Tolima o Antioquia,  ¿dónde quieren que sea su capital? Sin vacilar responden Barrancabermeja; porque aquí les resuelven sus problemas y se encuentran con su gente, tal como lo explicó Silvio Daza quien es cartagenero de nacimiento pero  se siente barranqueño caribe desde hace más de 2 décadas.  Aquí cabe una frase de otro buen amigo periodista, Pedro Severiche dice que  ‘quién llega aquí se queda y el que es de aquí no se quiere ir’.
Lo sui generis de este municipio tiene su raíz en la misma historia cuando los Yareguíes, hacían rituales y danzas que se colaron en el sustrato del Arlí  y poco a poco con el resto de colonias y pobladores generaron una identidad única de río que enriqueció lo que somos: alegres a pesar de la violencia vivida por mucho tiempo.
Total, cada colonia que llegó a Barranca trajo su cultura, la música pelayera es un ejemplo de ello y de allí que se baile el fandango, el porro palitiao, el porro tapao y la puya con tanto arraigo, como diría el maestro Silvio Doria Fernández director de la Banda 26 de abril, se bailen con la bozá. Para que lo entiendan, la bozá viene del término bozal, para significar amarre,  que para el caso es la sabrosura en  los bailarines, quienes le ponen la cadencia en el movimiento de cadera y todo ese enamoramiento entre  dos personas que están bailando un porro.

¿Qué hace diferente esta tierra? la riqueza del agua y petróleo puede ser,  pero creo que es más la calidez y generosidad de su gente, su idiosincrasia, su capacidad de sobreponerse y su creatividad. Los barranqueños no se creen país aparte, solo tienen una característica especial: el hecho de ser río y sin olvidar en que territorio están cantan con orgullo el himno santandereano, el himno barranqueño y desde luego el himno nacional.

Mira tambien en: http://www.elfrente.com.co/index.php/panorama/barrancabermeja/item/14204-barrancabermeja-ciudad-%E2%80%98sui-generis-de-santander